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Vecinos se manifestaron contra la construcción de unidades carcelarias en Quilmes

El reclamo tuvo lugar en la esquina de Mitre y Rivadavia, en el centro quilmeño, donde cientos de vecinos mostraron su descontento con el proyecto que busca instalar alcaidías en la zona de la Ribera.

La noticia trascendió en las últimas semanas y se trata de una iniciativa del Ministerio de Justicia Bonaerense que se enviaría a la legislatura bonaerense y contempla la expropiación de tierras en la Ribera para la construcción de dos alcaidías de 300 plazas cada una.

Rápidamente hubo un desconcento generalizado de los vecinos quilmeños ante la posibilidad que culminó en esta marcha que comenzó alrededor de las 17.30 y que se prolongó unas horas con banderas argentinas, cánticos y pancartas que rezaban "No a la carcel en Quilmes". 

Jorge, vecino y organizados de la manifestación, habló con PPQ y manifestó que "nos juntamos espontáneamente y decidimos armar un grupo y difundir nuestra postura en oposición a generar en Quilmes una alcaidía para detención entre 300 y 600 detenidos cuando en la ciudad no tenemos casi espacios verdes para que disfruten los vecinos. No estamos en contra del plan de seguridad ni del mejor trato a los detenidos, pero no podemos destinar el espacio que tenemos y no podemos poner a disposición de los vecinos, para la construcción de este lugar. Quilmes le viene dando la espalda al río hace 50 años".

Y agregó: "Es necesario proveer servicios en la zona ribereña y generar un espacio de miniturismo también. El Municipio tiene deudas con la zona y no tiene que ver con la construcción de una alcaidía. Llevaremos el reclamo por mesa de entrada y estaremos organizando reuniones en la Cámara de Diputados bonaerense".

Jorgelina Kos Grabar, ex concejal de Juntos por el Cambio, manifestó: "Acompaño como política pero principalmente como vecina porque me siento afectada por esta medida. No estamos en contra de aumentar las plazas carcelarias, pero sí creemos que tiene que ser algo planificado con un estudio ambiental y tiene que ser en un lugar acorde a lo que implica y sabiendo la consecuencia de una cárcel en un lugar urbano. La Ribera es un lugar de esparcimiento que siempre quisimos recuperar".

Y agregó: "No nos puden dar a elegir entre hacer asfalto y luminarias o poner una alcaidía. No pueden extorsionar así a los vecinos. Fue un proyecto que se hizo entre gallos y medianoches, y sabemos que las cárceles traen consecuencias. Y esas consecuencias hay que medirlas. Los que leímos el proyecto habla de alcaidías y trae la mismas consecuencias que la cárcel".