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VIDEO: Cuando el Indio Gómez jugó en el exótico "fútbol rápido" de Estados Unidos

Un video casi inédito del crack cervecero cuando tuvo una experiencia en el país norteamericano.

Cuando todavía permanece el dolor por el impacto de la muerte del ex futbolista de Quilmes, comenzaron a aparecer ciertos videos en los que se veía cómo desplegaba su talento en una cancha.

Sin embargo, no todas esas veces fueron en un estadio de 11. El Indio Gómez también participó de la ex "Major Indoor Soccer League" (MISL) allá por los años 80, momento en el que en los Estados Unidos comenzó a darse lugar a este deporte. La particularidad es que era techado, el famoso show ball de estos tiempos. La inversión que se hacía en este juego, los resultados abultados, el dinamismo en el juego y el show que había detrás, competían mano a mano con el fútbol tradicional de esos tiempos.

La MISL, la liga exclusiva del certamen indoor, ofrecía un fútbol rápido que decantaba en estadios repletos. Osciló entre 10.000 y 20.000 personas en promedio en las gradas durante su época dorada. Los carteles de sold out se colgaban en los recintos multiuso donde las arenas de hockey sobre hielo se convertían en estadios de fútbol. La carpeta –de parquet o césped sintético– era montada por encima del hielo y seis futbolistas se enfrentaban contra otros seis en una cancha con paredes y vidrio. La pelota se iba sólo cuando traspasaba esos límites, los penales eran en movimiento y los cambios se realizaban de manera incesante por una puerta tal cual en el hockey de hielo. La NASL entendió que muchos de sus espectadores preferían la vibración de marcadores abultados y desdobló su propuesta para competirle: tenía una temporada en cancha de 11 y otra en indoor de 6 vs. 6. Entre esas dos competencias, futbolistas argentinos destacados y estrellas internacionales terminaron jugando un extravagante show casi desconocido en otras partes del mundo.

En una entrevista que brindó a Infobae, Gómez había señalado que "fui a Dallas Tornado el primer año a jugar el campeonato outdoor y unos ingleses que habían jugado conmigo en Dallas armaron un equipo en Wichita, Kansas. Me ofrecieron ir a jugar indoor. Faltaban 18 partidos: hice 40 goles. Quedaron enamorados. Era raro porque podías jugar unos minutos, porque era ida y vuelta. La pelota no paraba. Tenías dos equipos armados y el que cambiaba con vos tenía que estar atento para cuando salías”. La historia de la máxima gloria de Quilmes tiene un detalle: en el 79 abandonó el país, pero regresó para mediados de 1986 donde defendió los colores de Defensa y Justicia y el Cervecero en el ascenso. En los 90 otra vez emigró: se retiró jugando un año en Wichita de la liga indoor. “Había un fanatismo tranquilo. Ellos estaban con su hamburguesa y su cerveza, aplaudían con un caño mío o cuando trababa Pedro Gaño que volteaba a dos”, detalla.