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"Primero te voy a violar, después te mato": las amenazas que recibe una joven de su ex pareja

Yohana, vecina de Quilmes Oeste de 29 años, es amenazada desde hace algunas semanas por su ex pareja. Pese a una restricción perimetral, se lo cruzó en la esquina de su casa. Pide que la Justicia actúe.

La mujer mantuvo una relación con su actual ex pareja (un hombre de 42 años) desde 2009 a 2014 y tuvo dos hijos con él. "Me separé a los meses que nació mi segunda hija. En esos años tuvimos idas y vueltas. Cuando me separé definitivamente, charlamos que el quería llevarse a las nenas ir a pasear y eso. Las dejé ir con el dos veces. La segunda vez en la esquina de casa me amenzó con llevarse a la más grande y no traerla más. Desde ese día no dejé que las vea más", relató.

Sobre si tuvo episodios de violencia durante su relación, manifestó que "venía drogado en la madrugada y me pegaba. Me golpeaba tres o cuatro veces a la semana".

Una vez separados, Yohana comentó que "lo denuncié varias veces, se hicieron las restricciones perimetrales pero él estaba viviendo a dos cuadras de mi casa. Un día, en 2015, salí a comprar y me quiso sacar a mi hija más grande amenazándom con dos adoquines en la mano. Llamé a la Policía y no hicieron nada. Me dijeron que sólo se lo podian llevar si lo veían que estaba haciendo algo".

Ahora ya tiene nuevamente restricción perimetral, botón antipánico que le entregó la Secretaría de Seguridad municipal, pero "el viernes 17 de septiembre lo crucé cuando fui a comprar y él desde la esquina me gritó. Toqué el botón antipánico, llamé a la Policía y cuando vinieron le di la dirección donde me pareció verlo entrar y nunca fueron a verificar nada. No sé para que me dan este botón antipánico si cuando los ncesitos, no hacen nada".

Desde hace varios días, la ex pareja le envió amenazas por la red social Facebook. En los mensajes, le indica que la "va a matar", amenaza con violarla y apunta también contra su actual pareja, con quien convive junto a las dos hijas de aquella antigua relación y otra hija que tuvo después. Por ahora son sólo amenazas, pero la ausencia del Estado promueve ese peligro latente de sumar otra tragedia evitable a las frías estadísticas de las que, después, las autoridades hipócritamente se indignan.