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Elecciones en Quilmes: qué se pone en juego en el Concejo Deliberante

Mucho más que una banca es lo que está en consideración con los resultados de esta jornada.

En un contexto electoral marcado por la polarización, Quilmes no escapa a esa realidad y un ejemplo es lo que se pone en disputa en las elecciones legislativas de este domingo. Como ocurre cada dos años, 12 bancas estarán en juego y las principales fuerzas que hoy ocupan el recinto intentarán conservar la mayor cantidad posible.

Tanto el Frente de Todos como Juntos son quienes ingresarían concejales de mantenerse los números de las PASO. Con una exigencia mínima del 8,33% para que un edil de cada fuerza entre al Concejo Deliberante, a ninguno otro sector alternativo le alcanzó para soñar por el momento con que entre un representante de esas fuerzas (sea del Frente de Izquierda o Avanza Libertad, los dos más cercanos a ese umbral). Por eso, si la diferencia entre los partidos mayoritarios no es abrumadora, volverían a repartir 6 bancas para cada uno, tal como ocurrió en 2019.

Quienes finalizan su mandato de cuatro años en diciembre son Eva Stolzing, Fábio Baez, Federico D´Ángelo, Matías Festucca, Diego Méndez y Susana Cano (los tres primeros buscan renovar). Por parte de Juntos/Cambiemos, terminarán su período Ignacio Chiodo (encabeza la lista actual para continuar), María Sotolano, Daniela Conversano, Facundo Maisú y Damián Castro. También, dato no menor, quien culmina su etapa como conejal es Gabriela Fernández, representante del GEN, único partido que sobrevivió de la grieta y factor clave muchas veces para dar quórum o no en el HCD.

Por lo tanto, si Juntos logra conformar un bloque de 12 concejales complicará mucho las decisiones del gobierno local para tratar temas que no crea convenientes. Se volverá un HCD 50 y 50 si ninguna otra fuerza logra torcer el rumbo. Será mayor aún la importancia de lograr consensos y acuerdos en temas claves para el pueblo quilmeño y evadir la disputa política. Incluso, será más complejo para el gobierno de Mayra Mendoza si la derrota de las elecciones primarias se agudiza y termina en desventaja en un poder legislativo que le complique el normal funcionamiento de muchas decisiones que tome.