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El descubridor del Kun Agüero contó su dura infancia en Quilmes: "No era un buen entorno para un deportista"

Eduardo González era entrenador de un equipo amateur local cuando conoció al pequeño Sergio Agüero que vivía en la Villa Los Eucaliptos y que hoy, a sus 33 años, se retiró del fútbol por una afección cardíaca.

En diálogo con La Nación +, el hombre, dueño de una empresa de matafuegos, contó: "Yo manejaba un equipo de fútbol amateur, el Cultural Club Dardo Rocha. Era técnico de Leonel Del Castillo, el padre de Sergio Agüero. Al tiempo de compartir vestuario con él, me dijo que tenía un hijo que jugaba muy bien pero que tenía 7 años. Y yo estoy cansado de escuchar cantos de sirena. El me insistió, entonces decidí ir a verlo. No me bastó mucho, el chico tendría 8 años y jugaba como un veterano de 14 o 15. Era una bestia del fútbol. Había nacido para jugar al fútbol. Nos empezamos a encargar del tema. Yo hago un programa partidario del club Independiente y siempre me hacían caso. Las divisiones inferiores se comienza en Novena a los 14 años. Pero con 9 se los presenté al tío de Pascual Rambert y al Mencho Balbuena, encargados de las infantiles. Me decían que era muy chico de edad, pero lo vieron y de ahí en más, fue despertar admiración en todos lados. Día a día superaba todo lo que habíamos visto, se fue consolidando. Debutó en la Novena, y siendo capitán de esa categoría y de la Octava, fue campeón en ambas".

 

 

Y agregó: "El vivía en la villa Los Eucaliptos, no era un mejor entorno para un deportista. Una familia numerosa. Interesé a un empresario para hacernos cargo de la contención de la familia, apoyándolos hasta que debutó en la primera de Independiente. Ni el club se hizo cargo nunca de nada. Siempre en mí persona y en este empresario, Samuel Liberman, la familia se apoyó en lo que necesitaba. El estaba predestinado a ser una estrella mundial, pero si no se hubiera cruzado en mi camino, habría terminado muy mal en lo humano".

Luego relató que previo a su debut, "todo el mundo me llamaba. Venían a verme de España, Italia, Alemania, y tuve visitas de River y Boca para venderles mi parte del pase. Yo decidí que tenía que debutar en Independiente. Después de que Independiente sale campeón en 2002, entra en un pozo futbolístico. Contrata a Oscar Ruggeri. Lo invité al Cabezón a mi programa de televisión, y me preguntó si había algo abajo en las inferiores. Le conté de Sergio, pero le dije que era de Octava División. Y me dice que cómo iba a ir a ver un pibe de esa edad, pero le dije que me haga caso y lo vaya a ver.  El mérito de Ruggeri es que fue a verlo un sábado. Inmediatamente lo mandó a practicar con la primera. Pasaron cuatro o cinco meses y llegó su debut. Yo le empecé a comer la cabeza a Ruggeri, le decía que lo haga debutar. Y me dio bola. La sorpresa de verlo en el banco de suplentes contra San Lorenzo y entrar en el segundo tiempo, fue enorme".