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El Hospital Iriarte estuvo 16 horas sin agua y sus trabajadores le escribieron a Mayra Mendoza

Un grupo de trabajadores le escribió un comunicado a la intendenta de Quilmes para describir la titánica tarea sanitaria que tuvieron que realizar en esas condiciones y las complicaciones diarias que tienen.

El comunicado de los trabajadores del Hospital Iriarte a la intendenta Mayra Mendoza:

CARTA ABIERTA A MAYRA MENDOZA

16 HORAS SIN AGUA EN EL HOSPITAL DE QUILMES ¡BASTA!

El día de ayer, el Hospital Iriarte estuvo 16 horas sin agua. El agua es vital y uno de los requisitos más básicos para prevenir y controlar infecciones y garantizar la calidad de la atención. No nos gusta hablar de héroes, pero durante 16 horas el personal de salud desarrolló su actividad sanitaria sin agua, mientras 10 funcionarios, asesores de La Cámpóra y sindicalistas miraban una bomba quemada. Al menos, esa fue la explicación del corte.

Estimada Intendenta, Mayra Mendoza, le contamos, por si no lo sabe, que el agua sirve para lavarse las manos (ayer hubo 41.978 nuevos contagios por Covid), para la higiene de pacientes, para la limpieza del edificio (con áreas esenciales como quirófanos, UTI, internación por Covid, guardias, etc.), para el funcionamiento de tomografía y rayos, para el desarrollo de la actividad en quirófano, para que el personal profesional y no profesional pueda higienizarse durante o al finalizar sus extenuantes guardias, para que los inodoros no rebalsen de orina y materia fecal. El agua es vital para respetar la dignidad y los derechos humanos de cualquier persona que necesite atención médica, y de los trabajadores de la salud.

Es cierto, una bomba sin mantenimiento -en un hospital que fue abandonado por el Gobierno- se puede quemar. La dirección -usurpada por La Cámpora- no tenía siquiera plan de contingencia. Estimada Intendenta, un hospital en una ciudad con más de 600 mil habitantes, no puede quedarse sin agua. Es grave que, por una bomba quemada, un hospital detenga la mitad de su actividad durante 16 horas y que el personal (después de enfrentar una enfermedad desconocida durante dos años, sin vacaciones y con salarios bajo la línea de la pobreza) termine sus guardias con niveles de estrés difíciles de imaginar. Durante 16 horas reinó la inoperancia, porque el abandono fue durante toda la pandemia.Los héroes no estaban mirando una bomba quemada, sino atendiendo pacientes, tratando de limpiar con lo que había, sacando el hospital adelante con la acción.

Trabajadores autoconvocados del Hospital de Quilmes